sábado, 7 de enero de 2012

Bellos Comienzos

PETER Y ROSA 
(Isak Dinesen) 

"Un año, hace un siglo, la primavera llegó con retraso a Dinamarca. 
Durante los últimos días de marzo, el Sound estuvo bloqueado por el hielo, y 
cegado, desde la costa danesa a la sueca. La nieve de los campos y los caminos 
se derretía un poco por el día, sólo para volverse a helar durante la noche; la 
tierra y el aire carecían igualmente de esperanza o de piedad. 
Hasta que una noche, después de una semana de fría y húmeda niebla, 
empezó a llover. El cielo estalló sobre el paisaje muerto, se disolvió en torrentes 
de vida y se fundió con el suelo. En todas partes resonaba el incesante rumor 
del agua que caía; y aumentó y se convirtió en canción. El mundo se agitó 
inquieto debajo; los seres respiraron en la oscuridad. Otra vez les fue anunciado 
a las colinas y los valles, a los bosques y los arroyos aprisionados: «Tenéis que 
vivir». 
En casa del párroco de Sollerod, Peter Kobke, hijo de su hermana, de 
quince años de edad, estaba sentado junto a una vela de sebo leyendo a los 
Padres de la Iglesia, cuando en medio del susurro de la lluvia su oído captó un 
sonido nuevo; dejó el libro, se levantó y abrió la ventana. ¡Cómo creció entonces 
el rumor de la lluvia! Pero oyó otras voces mágicas en la oscuridad de la noche. 
Venían de arriba, del éter mismo; y Peter alzó el rostro hacia ellos. La noche era 
oscura, aunque no tenía ya la negrura del invierno: estaba preñada de claridad; 
y al interrogarla, le contestó. Y por encima de su cabeza, proclamó la música de 
la vida errabunda de los cielos. Allí cantaban las alas, tañían purísimas flautas; 
había intercambio de gritos chillones muy arriba, por encima de él. Eran las 
aves migratorias en su vuelo hacia el norte. 
Se quedó largo rato pensando en ellas; las hizo pasar ante los ojos de su 
imaginación una por una. Aquí volaron largas formaciones de gansos salvajes, 
patos y cercetas, a cuyo acecho se aposta uno durante los cálidos atardeceres de 
agosto. Todos los placeres del verano llevaban el mismo curso que ellas en el 
cielo: una migración de esperanza y de gozo viajaba esta noche; una poderosa 
promesa, expresada en innumerables voces"....

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