PETER Y ROSA
(Isak Dinesen)
"Un año, hace un siglo, la primavera llegó con retraso a Dinamarca.
Durante los últimos días de marzo, el Sound estuvo bloqueado por el hielo, y
cegado, desde la costa danesa a la sueca. La nieve de los campos y los caminos
se derretía un poco por el día, sólo para volverse a helar durante la noche; la
tierra y el aire carecían igualmente de esperanza o de piedad.
Hasta que una noche, después de una semana de fría y húmeda niebla,
empezó a llover. El cielo estalló sobre el paisaje muerto, se disolvió en torrentes
de vida y se fundió con el suelo. En todas partes resonaba el incesante rumor
del agua que caía; y aumentó y se convirtió en canción. El mundo se agitó
inquieto debajo; los seres respiraron en la oscuridad. Otra vez les fue anunciado
a las colinas y los valles, a los bosques y los arroyos aprisionados: «Tenéis que
vivir».
En casa del párroco de Sollerod, Peter Kobke, hijo de su hermana, de
quince años de edad, estaba sentado junto a una vela de sebo leyendo a los
Padres de la Iglesia, cuando en medio del susurro de la lluvia su oído captó un
sonido nuevo; dejó el libro, se levantó y abrió la ventana. ¡Cómo creció entonces
el rumor de la lluvia! Pero oyó otras voces mágicas en la oscuridad de la noche.
Venían de arriba, del éter mismo; y Peter alzó el rostro hacia ellos. La noche era
oscura, aunque no tenía ya la negrura del invierno: estaba preñada de claridad;
y al interrogarla, le contestó. Y por encima de su cabeza, proclamó la música de
la vida errabunda de los cielos. Allí cantaban las alas, tañían purísimas flautas;
había intercambio de gritos chillones muy arriba, por encima de él. Eran las
aves migratorias en su vuelo hacia el norte.
Se quedó largo rato pensando en ellas; las hizo pasar ante los ojos de su
imaginación una por una. Aquí volaron largas formaciones de gansos salvajes,
patos y cercetas, a cuyo acecho se aposta uno durante los cálidos atardeceres de
agosto. Todos los placeres del verano llevaban el mismo curso que ellas en el
cielo: una migración de esperanza y de gozo viajaba esta noche; una poderosa
promesa, expresada en innumerables voces"....
No hay comentarios:
Publicar un comentario